Entrevista a Astor Piazzolla

"Yo soy Astor Piazzolla, tengo 48 años y a mí me gusta mucho Astor Piazzolla..." Mientras pronuncia esta declaración del fondo mismo de su última bronca, en la calle, un pueblo que nunca le comprendió, va coreando su "Quereme así, piantao, piantao, piantao..."
Crucificado entre su talento y su carácter, luchando solo desde hace 25 años, por un tango distinto, que lo revitalice, que le quite las polillas, que lo extraiga de la tristeza llorona y del "chim-pun" tradicional, Astor agravió y fue agraviado y tuvo que vivir tenso y alerta. Alerta como un soldado en víspera de la batalla. Duro, sacrificado, honesto consigo mismo, tiene "la facha" de un león incorruptible, de una dulzura inhumana. Uno tiene la impresión de que se colocaría frente a un tren expreso y lo haría parar.
Pertenece a la familia de los sentimentales incontrolados. Tiene un tremendo apetito de afecto, tan enorme, tan enorme, con su poder de irritación. Puede ser arbitrario sin el menor esfuerzo, y causar la herida última. Conflictuado y temible, inseguro y genial, difícil, sensible, desamparado. Para quererlo hay que ser su amigo. De otro modo, es fácil odiarlo, discutirlo, rechazarlo. Tiene hambre de ética y de rigor. Se exige a sí mismo como el demonio para terminar de ser el peor diablo. O el mejor músico. Es un argentino que dejó de ser italiano de New York hace mucho tiempo, cuando el acordeón de su padre despilfarró los primero sones de algo que quería ser tango mezclado con música de calesita. Por eso sus compases tienen acentos de la música que acompaña la tristeza infinita de las películas de Fellini. "El valcesito" casi circence, con que el loco de la Balada recibe la narración de su propia descripción, que es la descripción de casi todos nosotros. De los locos buenos que habitamos el mundo y queremos cambiarlo. Piazzolla fue un enigma para él mismo, hasta el Luna Park. Ahí se descubrió. Quiere ser mayoritario. Su música para minorías, es un recuerdo muy lejano y querido. Amado y ahora cumplido. Quiere ver 2600 personas en La Plata. Quiere que lo saluden los pañuelos en alto. Quiere tocar en la cancha de Boca. Quiere gritar que "le ganó al país", o que le venció. Sí, porque lo convenció. Un soñador desengañado que mantiene la esperanza de no se sabe que... Está frente a mí. En mangas de camisa. Excitado. Sólido y solitario. Vital y nihilista. Exaltado por su encuentro con el público-masa. No comprendiendo nada de lo que le pasa sobre el filo de un año que se fue... lo tiene a Horacio Ferrer pegado como si fuera su pared de apoyo. Su respaldo filial. Se miran, se adivinan. Sueñan, vuelan, viven en el piso mejor de la fantasía...

Bernardo Neustadt: Pero igual estás con Bronca...


Astor Piazzolla: Sí, un poco de bronca me queda. Ahora me descubren... El otro día Jorge Sobral me quería probar que Balada tiene éxito porque es polémico. No por su calidad...


Neustadt: Está equivocado. Balada ya no se discute. Se acepta...


Piazzolla: Lo gravaron Goyeneche, Lavie, Las Voces Blancas, Daniel Riolobbo, un conjunto beat que no recuerdo su nombre. Lo bailará María Fux...


Neustadt: Sabés lo que te pasa: ahora tu conflicto es doble. Eras antes el músico-tanguero para los exquisitos. Para la minoría selecta. Daba "status" gustar de Piazzolla, entenderlo. Codearse con él. Poner cara extraña en cada desgarro del bandoneón, en el golpear del piano... Ahora vos querés el Luna Park y el Colón al mismo tiempo...


Piazzolla: Claro que sí... ¿por qué no voy a tocar en el Colón mi Balada? Es un conjunto de cuerdas... Tiene calidad musical.


Lo digo sin miedo al reproche de los que creen que no puedo autojuzgarme.


Neustadt: Sin embargo en Balada hay más letra de Ferrer que música de Piazzolla. ¿Te parece que se reconoce a Piazzolla en Balada? ¿En su tonalidad, en ese ir al fondo mismo de la música mejor?


Piazzolla: Es mi mejor producción. Que sea simple no quiere decir que sea pobre. ¡Soy músico! (Grita y mordisquea un cigarrillo).


Neustadt: Entonces al Colón...?


Piazzolla: ¿Por que no? Sería mi sueño mayor. Como ganar en el Luna Park. Acaso en el Luna Park no estuvo Mariano Mores... en la época de Perón? ¿Acaso Julio de Caro no hizo en el Colón todo un carnaval?


Neustadt: ¿Por qué te la tomás con Julio de Caro que es un músico de excepción?


Piazzolla: Por que él se la toma conmigo. Ahora no le gusta Piazzolla... Me critica. Lo que pasa es que él claudicó...


Neustadt: Tiene años...


Piazzolla: Yo no claudicaré jamás. Seguiré componiendo hasta los 100 años...


Neustadt: Estoy pensando lo que dijiste antes. Si lo graban conjuntos beat y Riolobbo y Las Voces Blancas y lo baila María Fux, quiere decir que Balada no es tango.


Piazzolla: De ningún modo. Rompemos el sentido de que el tango sea local. Ampliamos su vidriera... ¿Qué querés seguir en 1970 con "Confesión" y "El Choclo"?


Neustadt: Pero, entonces, ¿reconocés por primera vez que lo tuyo es tango? Porque antes decías que era música...


Piazzolla: Sí, admito que es tango... Ahora, en "Balada", fui a una cuerda desconocida. Compuse para cantar. Como en "María en Buenos Aires". Nunca había hecho música para cantar... Pero me encontré con Horacio Ferrer...


Neustadt: ¿Cómo encontraste este hermano, este siamés...?


Piazzolla: Por carta. Me escribía a París. No te olvides que tiene 11 años menos que yo. Ni sabía qué era poeta... Un día le digo: ¿No sabés de alguien que pueda hacerme la letra para una operita...? Me contesta: "La puedo hacer yo..." Lo miro. Le insisto: No te enojes. Vos no... Vos de esto no sabés nada... En 24 horas me trajo el primer borrador. Como ahora me acercó los primeros párrafos de "Balada para un loco". Me senté, puse las manos sobre el piano, y nació la unión. Con una trilogía ahora: Amelita... Es tan difícil la síntesis... Por supuesto, no es la euforia de Picasso.


Neustadt: Te noto inseguro pese al éxito. Yo confío en vos más que vos en vos mismo.


Piazzolla: Siempre tuve una gran inseguridad desde una máscara de seguridad en mí mismo. Ya me lo dijo el analista...


Neustadt: ¿Analizarte no te quita la locura que necesitas para ser Astor Piazzolla...?


Piazzolla: Al contrario. El analista no te quita la locura. Te la muestra... Te la deja al rojo vivo. Si querés seguir siendo loco, porque lo necesitás, seguís... nadie te lo prohibe. Menos él...

Neustadt: Le tenés terror pánico a la soledad...


Piazzolla: Sí. No lo niego. La soledad me gusta únicamente para escribir música. Claro que la soledad que pido para crear mi obra no siempre se la doy a los demás. No soy generoso ahí. A Horacio Ferrer lo espío sobre el hombro cuando escribe para ver qué está componiendo. Y así lo jodo... Pero no me aguanto la expectativa.


Neustadt: Decís que en ese campo no sos generoso. ¿Lo sos en algún otro...?


Piazzolla: Nunca me interesó la plata. Mirá cómo vivo... ¿Sabés cuánto perdí con "María"? Pero hago lo que quiero... Tengo lo que quiero tener...


Neustadt: Necesitás mucha ternura al hombro...


Piazzolla: Sí, sin afecto no funciono...


Neustadt: ¿Te preocupa que la gente que tenés cerca y querés critique lo que hacés?


Piazzolla: Me aterra. Porque me trabaja la cabeza...


Neustadt: Entonces no admitís la crítica...


Piazzolla: Admitirla, la admito. Pero no puedo evitar que me trabaje la cabeza. Si ellos dudan... qué no será con el público. Sin embargo, mis músicos tienen enorme capacidad de crítica. Discutimos mucho. A veces no entienden lo que yo hago. Y me lo dicen...


Neustadt: En el año 2000 todas las orquestas tocarán como vos. ¿Te gusta tener la sensación de que recibirás el título de "Enterrador del tango"?


Piazzolla: El título me hace mal... No lo merezco. No lo quiero. Además, soy un transformador. No un enterrador. No está muerto el tango. Están muertos los tangueros...


Neustadt: Insisto. ¿Admitís que hacés tango?


Piazzolla: Más tango que nunca... "Primavera porteña" es un tango químicamente puro. Lo que pasa es que describo siempre a Buenos Aires de 1970. En "Tangata" quise volar. Es un tango religioso. Como "Adiós, Nonino", arrancado desde el dolor. Un réquiem tanguero.
Quise honrar la memoria de mi padre, a quien le gustaba lo rítmico. El final de "Los mareados" tiene mucho de Juan Sebastián Bach. Porque yo conocí mucho a Cobián. A él le gustaba escuchar a Bach acostado...


Neustadt: Si en mi testamento decido que a la hora de mi muerte me acompañés con tu orquesta interpretando "Adiós, Nonino", ¿lo harás?


Piazzolla: Pero vos no te vas a morir... Además, yo tendré 100 años y no podré tocar el bandoneón...

Neustadt: ¿Lo harás?


Piazzolla: Lo haré.


Neustadt: Dentro de esta hora de triunfo, ¿no te falta algo? ¿Amor?


Piazzolla: (aquí no contesta enseguida; piensa, evoca, se cubren de nostalgia); No... Yo amo lo que hago; ahí tengo mi amor. Mi bandoneón es como tener una mujer en los brazos. Lo acaricio, le pego. La excitación rítmica me lleva a eso. Un músico no es un empleado solemne. Además, estamos muy calientes con lo que nos pasa. Nadie se distrae. Nos escuchamos el uno al otro. Sería muy triste que cuando Agri hace un solo de violín estemos distraídos. Fuera de ese mundo como los del "chim-pun". Además, estoy aprendiendo a creer en mí...


Neustadt: ¿Te importa menos lo que diga o piensa la gente...?


Piazzolla: Decía que no importaba. Pero me importaba. No vivo sin eco. Tengo más responsabilidad que antes, después de "Balada". Piazzolla tiene otro público. Que se sumó. Antes tenía a los "de la primera hora", como dicen los políticos...


Neustadt: ¿Estos no harán conflicto con la manada que se viene?


Piazzolla: No creo... Porque yo seguiré siendo Piazzolla, sin entregarme. Sin claudicar. Horacio Ferrer lo sabe. Hace justo dos años, ahora, que trabajamos juntos. Fueron mis mejores años. Parecemos hijos de la misma madre. Parecerse es un misterio...


Neustadt: La relación humana es un misterio...


Piazzolla: Pero lo mío con Ferrer es casi de hechiceros. En 1965, Horangel, haciendo mi carta astral, me anunció que dentro de dos años aparecería un hombre en mi vida...
Vital. Que golpearía la puerta de mi casa. En 1967, viene Horacio. Como el timbre no funciona, golpea la puerta. Desde entonces no nos separamos más...
¿Qué te parece?


Neustadt: Alguna gente dice que le falta profundidad, que es cursilongo... Algunas cosas de María de Buenos Aires...


Piazzolla: (salta). ¡Por favor...! En la línea poemática te digo que es más importante que Discépolo... No hablo de filosofía... Ojo. Como poeta para este tiempo, es mucho más que Homero Manzi, para mí... Homero era un fenómeno describiendo... Este se mete en el paisaje...
Crea fantasías que están vivas. Te toma de la mano, te pide que volés. De pronto se mete en la tierra y le canta al pibe de Bachín, el pibe de mil años, el de dáme un ramo de vos" el de "baleame con tres rosas..." Cursilongo... Ferrer sí que se desabrocha el alma...



Neustadt:¿Qué es "Balada" filosóficamente, para vos?


Piazzolla: Qué querés que te diga. Todos tenemos un loco adentro. Es una invitación para que todo el mundo se saque el loco lindo que lleva y lo exhiba sin vergüenza.


Neustadt: ¿Crees en el gusto popular?


Piazzolla: Me asusta y me asombra. No eligieron a Corsini o a Agustín Irusta. Eligieron a Carlos Gardel. No se volcaron a Enrique Rodríguez; quisieron y quieren a Troilo.


Neustadt: ¿Qué es lo que esperas ahora?


Piazzolla: Quiero mucha gente escuchándome. Como si Perón entrara en la cancha de Boca...


Neustadt: ¿Hiciste algo por que te entendieran más y mejor?


Piazzolla: No sé. Creo que fue un esfuerzo recíproco. De la gente. Mío... Además, empecé a tener difusión. Otras orquestas tocaron "Adiós, Nonino", "Lo que vendrá", "Verano porteño"...


Neustadt: Se sostiene que musicalmente y en poesía, la tortura, la angustia ayuda a crear. ¿Precisás dolor o podés arrancar desde la felicidad para producir como ahora...?


Piazzolla: Produciendo soy feliz...


Neustadt: ¿Te animás a producir sin tocar?


Piazzolla: No... Además, cada vez toco mejor. Mirá, Arturo Rubinstein, cada día está más pleno. Y ya pasó la barrera de los 80...


Neustadt: ¿A quién reprocharías algo?

Piazzolla: A la gente joven que no vive la euforia de hacer cosas... Decime... ¿Por qué durante todo 1969 se te dio por exaltar a la gente joven? Si vive desde el miedo. Miedo a no tener para comer, a no tener coche, vergüenza de subirse a un colectivo... Parece que hubiera muerto el esfuerzo... De EE.UU. viene esta tendencia al superlujo...


Neustadt: ¿Compondrás "Balada para un cuerdo"?


Piazzolla: No... El que no tiene un poco de locura es un idiota. Los cuerdos son muy aburridos. Sería una "Balada a la rutina..."


Neustadt: Entonces, ¿asumís tu condición de un "poco loco"?


Piazzolla: No la niego. Sí, además, los primeros locos son los analistas... No. Jamás haría "Balada para un cuerdo"... No tendría interés ponerle música a la cordura... Es el aburrimiento. La llamaría "Balada para un empleado de Banco" (y que no se enojen los empleados de banco).


Neustadt: A mí me parece que Horacio Ferrer en su letra no quiso ir al fondo mismo de nuestra locura. Se quedó a mitad de camino... Porque de a ratos nos sentimos identificados. Y de a ratos la poesía se va por el limbo...


Piazzolla: Es que "Balada" es una invitación a levantar la capacidad de fantasía... La realidad empieza a tener fantasía... Cuando la gente camine por la calle Arenales verá el carro del frutero, sus naranjas... Mirará la Luna por Callao...


Neustadt: ¿Necesitás tomar alcohol, drogas, fumar mucho, en la hora inmensa de la inspiración..?

Piazzolla (a carcajadas): Si tomo un whisky, me quedo dormido. La droga es el teclado.


Neustadt: Por fin, como te definirías...?


Piazzolla (rascándose la cabeza): No tengo tortura interior, aunque mi música tiene mucho de neurosis. Neurosis de Buenos Aires. No sé... soy muy ingenuo... Extraño, y necesito de todo. Me quejo, pero soy feliz... ¿Adulto? ¡Qué se yo!


Neustadt: No sé porqué te vivo con el dolor alegre del payaso...


Piazzolla: Y no me vivís mal...


Neustadt: Me voy.


Piazzolla: ¿Vas a publicar todo esto...?


Neustadt: ¿Para qué te creés que vine? ¿Para verte la cara?


Piazzolla: ¡Carajo!... qué agresivo...



Bernardo Neustadt

REVISTA EXTRA - AÑO 6 - Nº 54 - ENERO 1970

ENTREVISTA A ASTOR PIAZZOLLA